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rebus sic stantibus y Pacta sunt servanda

REBUS SIC STANTIBUS Y PACTA SUNT SERVANDA

 

Implican posibles modificaciones de contratos a la vista de causas de fuerza mayor, cambios legislativos, etc.

Relevante a este respecto la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 18 de julio de 2019, recaída en el recurso 3157/2016, Id Cendoj: 28079110012019100462 de la “rebus sic stantibus” 

Que contempla, por ejemplo, una reducción del precio, aplazamientos en el pago o incluso la suspensión temporal de las obligaciones recíprocas del contrato respetándose con ello el principio general de Derecho de conservación de los contratos.

Sentencias del Tribunal Supremo con dicha doctrina son, SSTS, de 17 de mayo de 1957 y 6 de junio de 1959

Sus requisitos, se fijan en: SSTS, 19 de abril de 1985, 9 de mayo de 1983 y 27 de junio de 1984, y son:

1- ALTERACIÓN EXTRAORDINARIA, con una modificación profunda sobre la base del negocio que dio sentido y oportunidad al mismo.

2- DESPROPORCIÓN DE LAS PRESTACIONES CONVENIDAS

3- DESEQUILIBRIO IMPREVISIBLE

4- SE CAREZCA DE MEDIOS PARA SUBSANAR EL DESEQUILIBRIO PATRIMONIAL PRODUCIDO

5- COMPATIBILIDAD ENTRE SU APLICACIÓN Y LAS CONSECUENCIAS DE LA BUENA FE

La STS 17 de enero de 2013, no consideró suficientes la crisis de financiera, pero expone:
FD Tercero: “(…) una recesión económica como la actual, de efectos profundos y prolongados, puede calificarse, si el contrato se hubiera celebrado antes de la manifestación externa de la crisis, como una alteración extraordinaria de las circunstancias, capaz de originar, siempre que concurran en cada caso concreto otros requisitos (…) una desproporción exorbitante y fuera de todo cálculo entre las correspectivas prestaciones de las partes (…)”

La STS 18 de enero de 2013, estimó el recurso y resolvió contrato, pero por incumplimiento de plazo de entrega. En todo caso, indica el TS respecto de la cláusula rebus sic stantibus:

FD Tercero: (…) “en el préstamo hipotecario se subrogará la parte compradora”. (….) “No se cumplió́ ni el plazo ni la subrogación” (…) “pero puestas en relación una y otra, es claro que el comprador ha quedado sin posibilidad material (económica) de adquirir el objeto de la compraventa” (…) Y esta última mención la hace como consecuencia de la incidencia de la crisis económica en el comprador.

STS 333/2014

En el caso de la STS 333/2014, de 30 de junio, indica nuestro alto tribunal en su FD3. El contexto de esta sentencia, la contratación de publicidad en autobuses públicos y variación de precios consecuencia de la crisis:

(…) aun siendo la empresa adjudicataria una empresa de relevancia del sector y, por tanto, conocedora del riesgo empresarial que entraña la explotación del negocio, no obstante, nada hacia previsible en el año 2006, momento de la contratación, el riesgo y la envergadura de la crisis económica que se revelaba dos años después de forma devastadora. De este contexto se comprende que en el momento de la contratación, de claras expectativas de crecimiento, sólo se tuvieron en cuenta, de acuerdo con las prácticas negociales del sector, la participación de la empresa ofertante en el incremento esperado de la facturación en los años sucesivos, pero no la situación contraria o su posible modificación, caso que sí ocurrió, de forma llamativa, cuando dicha empresa, ya en la situación de crisis del sector, y desligada del anterior contrato, adapta su nueva oferta de adjudicación a la realidad del nuevo contexto económico (…)

 

STS 591/2014

Dicha resolución, se ve confirmada por el TS, en la sentencia 591/2014 de 15 de octubre, que indica (Aquí, dos mercantiles, en 1999, celebran un contrato de arrendamiento de un edificio, aun sin construir, para destinarlo a hotel):

(…) con independencia de las expectativas de explotación del negocio, de claro riesgo asignado para la parte arrendataria, el contexto económico del momento de la celebración y puesta en ejecución del contrato (periodo del 1999 a 2004), de inusitado crecimiento y expansión de la demanda acompañado, además, de una relevante promoción urbanística de la zona de ubicación de los hoteles, formó parte de la base económica del negocio que informó la configuración del contrato de arrendamiento suscrito por las partes en febrero de 1999 (…) no parece que pese a tratarse la parte arrendataria de una empresa relevante en el sector y, por tanto, conocedora del riesgo empresarial que entraña la explotación del negocio de hostelería, se le puede imputar, exclusivamente, la falta de previsión acerca de la crisis económica (…).

En ambos casos, el Tribunal alude a la razonabilidad de la imprevisión en el momento de la celebración del contrato. Y hace referencia a la imprevisibilidad y crudeza de la crisis.

 

STS 11 de diciembre de 2014 y STS 743/2014

Pero tras estas dos sentencias, el Tribunal Supremo ha denegado la aplicación de la doctrina rebus en varias sentencias posteriores. Destacamos tres sentencias, de 11 diciembre de 2014, 742/2014, y dos de 19 de diciembre de 2014, SSTS 741/2014 y 743/2014. En las tres se pretendía la resolución de compraventa de viviendas por incumplimiento del vendedor por retraso en la entrega. El motivo era dificultades de financiación para concluir la obra por motivo de la crisis. Y en las tres, se afirma que la falta de financiación no puede considerarse imprevisible.

En concreto señala la STS 743/2014, siendo este mismo criterio el que marca las tres:

FD Tercero: (…) Quien fija el plazo de entrega de las viviendas es el promotor, que es un profesional de la Construcción y debe conocer las dificultades propias de esta actividad y, por lo tanto, tiene que prever las circunstancias y asegurarse de poder cumplir sus compromisos, fijando un plazo de entrega mucho más dilatado en el tiempo, aunque ello le haga perder algún posible cliente.

El riesgo de acabar las obras dentro del plazo establecido en el contrato es asumido íntegramente por el promotor vendedor como parte de su riesgo empresarial y, en consecuencia, no puede trasladarse al comprador (…)

Y continúa el en FD Cuarto: (…) Las dificultades económicas ligadas al pago para la obtención de las licencias de obras, tampoco es un hecho imprevisible, pues tendría que tener concedida la financiación para ello antes de crear expectativas y plazos de entrega en los contratos celebrados con los compradores interesados (…)

En conclusión, el requisito de la imprevisibilidad, determina hasta dónde alcanza el riesgo normal del contrato. Es la clave para valorar si procede la aplicación de la rebus. Y según Martínez Velencoso, la previsibilidad ha de valorarse en relación con el tipo de contrato celebrado. Así como con la cantidad de información a la que tienen acceso las partes contratantes.

(jurisprudencia obtenida de ilpabogados)

 

 

Además el artículo 1105 del Código Civil, refleja las causas de fuerza mayor o caso fortuito:  “Fuera de los casos expresamente mencionados en la ley, y de los en que así lo declare la obligación, nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse, o que, previstos, fueran inevitables.”

Es por ello, que en CASO FORTUITO no habrá exoneración de obligaciones, pero por causa de FUERZA MAYOR (inevitable e imprevisible), podría darse una modificación de las obligaciones contraídas contractualmente.

 

 

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